lunes, 9 de abril de 2012
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LEVI CORTORREAL HILARIO ES UN JOVEN CAPAZ Y TRABAJADOR
viernes, 14 de octubre de 2011
cuando comienza el desastre de la educacion en republica dominicana
Brecha digital
Brecha digital hace referencia a la diferencia socioeconómica entre aquellas comunidades que tienen accesibilidad a Internet y aquellas que no, aunque tales desigualdades también se pueden referir a todas las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), como el computador personal, la telefonía móvil, la banda ancha y otros dispositivos. Como tal, la brecha digital se basa en diferencias previas al acceso a las tecnologías.1 Este término también hace referencia a las diferencias que hay entre grupos según su capacidad para utilizar las TIC de forma eficaz, debido a los distintos niveles de alfabetización y capacidad tecnológica. También se utiliza en ocasiones para señalar las diferencias entre aquellos grupos que tienen acceso a contenidos digitales de calidad y aquellos que no. El término opuesto que se emplea con más frecuencia es el de inclusión digital y el de inclusión digital genuina (Maggio, 2007)2
[editar]Historial de la Brecha Digital
El concepto de brecha digital encuentra su antecesor en el llamado informe “El eslabón perdido”, que se publicó en 1982 por la comisión Maitland. Este puso de manifiesto las conclusiones sobre la carencia de infraestructuras de telecomunicaciones en los países en vías de desarrollo, poniendo como ejemplo el teléfono. El término procede del inglés digital divide, utilizado durante la Administración Clinton, aunque su autoría no puede ubicarse con toda precisión. Mientras que en algunas referencias, se cita a Simon Moores como acuñador del término, Hoffman, Novak y Schlosser3 se refieren a Lloyd Morrisett como el primero que lo empleó para hacer referencia a la fractura que podía producirse en los Estados Unidos entre "conectados" y "no conectados", si no se superaban las serias diferencias entre territorios, razas y etnias, clases y géneros, mediante inversiones públicas en infraestructuras y ayudas a la educación. En todo caso, durante esta administración se dio lugar a una serie de reportes publicados bajo el título Falling through the Net, en el que se dejaba evidencia del estado que este fenómeno guardaba en la sociedad estadounidense a finales de la década de 1990.444555
A partir de este origen, algunos autores prefieren en español, el término fractura digital4 o estratificación digital,5 por ser mucho más expresivos sobre lo que realmente significa. La traducción a otras lenguas latinas, como el francés, también ha optado por el término defractura. No obstante, la mayoría de los autores hispanos se decanta por el de brecha, más suave y políticamente correcto. Algunas otras expresiones que han sido usadas para referirse a la Brecha Digital son divisoria digital,6 brecha inforcomunicacional7 y abismo digital.8
Otros autores extienden el alcance de la Brecha Digital para explicarla también en función de lo que se ha denominado analfabetismo digital, que consistente en la escasa habilidad o competencia de un gran sector de la población, especialmente entre aquellos nacidos antes de la década de 1960, para manejar las herramientas tecnológicas de computación y cuyo acceso a los servicios de Internet es por ende muy extenso.
[editar]Aspectos teóricos de la brecha digital
Algunos de los primeros autores que abordaron el problema de la Brecha Digital desde una aproximación sistemática y socialmente profunda fueron Herbert Schiller9 y William Wresch.10 De manera general, estos autores planteaban la necesidad de incluir a todos los sectores de la población en el acceso a la información disponible a través de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como de las posibles ventajas derivadas de tal acceso.
Para Pippa Norris,11 se trata de un fenómeno que implica tres aspectos principales: la brecha global (que se presenta entre distintos países), la brecha social (que ocurre al interior de una nación) y la brecha democrática (que se refiere a la que existe entre quienes participan y quienes no participan de los asuntos públicos en línea).
Otra corriente de investigadores12 se han centrado en aspectos cuantitativos de la brecha digital, destacando las diferencias estadísticas en el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, según un extenso abanico de variables socio-demográficas entre las que destacan el sexo, edad, nivel de ingresos, escolaridad, raza, etnia y lugar de residencia.
Uno de los aspectos más recientes que han sido analizados13 sobre la brecha digital, tiene que ver no solamente con el acceso a Internet, sino con la calidad de dicho acceso y la disponibilidad de conexiones de banda ancha que permitan acceder a contenidos multimedia en tiempos y costos adecuados al contexto de los usuarios.
De forma específica, el investigador holandés Jan van Dijk identifica cuatro dimensiones en el acceso: la motivación para acceder; el acceso material; las competencias para el acceso; y el acceso para usos avanzados (o más sofisticados). Plantea que la brecha digital está en constante evolución, dado el surgimiento de nuevos usos tecnológicos, que son apropiados más rápidamente por aquellos que tienen el acceso en forma más permanente y de mejor calidad, determinado por dicho ancho de banda.
el proposito de la brecha digital es enfocarse a la revision de la informacion y comuncacion para el extenso desarrollo de las tic.
[editar]La brecha digital en el contexto de la sociedad de la información
En ocasión de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) los principales grupos de la sociedad civil dieron vida a la campaña CRIS (Communication Rights in the Information Society –Derechos de Comunicación en la Sociedad de la Información), con el objetivo de infundir la agenda de la Cumbre con cuestiones relacionadas con los medios de gobierno y derechos a la comunicación.
En la CRIS se ha enfatizado la función de las nuevas tecnologías como herramientas de comunicación de valores comunes entre grupos, individuos y organizaciones sociales, criticando una justificación instrumental de las tecnologías vistas principalmente como un fin más que como un medio para impulsar un cambio social, una visión instrumental que no considera ni las barreras culturales y lingüísticas, ni las relaciones de dependencia y subordinación técnica, económica y política entre y dentro del Norte y el Sur del Mundo.
La inclusión digital, sostiene este sector de la sociedad civil, hay que pensarla como un asunto colectivo, no individual, donde los beneficios sociales hay que verlos en relación a los que se generan para las comunidades, organizaciones, familias y grupos que sacan provecho de las tecnologías, aunque no tengan acceso a éstas. La eficacia de las políticas de inclusión digital dependerán de las posibilidades de integración del conocimiento en los propios objetivos de sus beneficiarios, considerando que no existe un solo modelo, sino muchas posibles sociedades de la información y de la comunicación adaptadas según las diferentes necesidades y objetivos individuales y comunes de un planeta para nada homogéneo.
Según la Organización Mundial del Comercio, las nuevas oportunidades tecnológicas (y del libre comercio a escala global) serán el motor de una "tercera revolución industrial". Gracias a las TICs, se sostiene, se podrán anular las brechas de pobreza y de falta de recursos existentes, confrontándose en el campo de la economía, de las transformaciones políticas y sociales, de la identidad, en la cultura y en el poder, modelando nuevas relaciones a escala global.
A través del comercio electrónico y de los e-servicios, de la reducción de los costos de conexión, mejorando la eficiencia de los gobiernos y servicios públicos y favoreciendo el rol del sector privado, se creará un "entorno favorable" para lograr la reducción de las desigualdades entre y dentro de los Estados, siempre según la OMC.
Algunos autores críticos14 15 han señalado que si bien en las grandes agendas internacionales se enfatizan los grandes beneficios que las Nuevas Tecnologías pueden tener para los países del Sur, lo que hasta ahora se identifica con la Sociedad de la Información se muestra como una invención de las necesidades de la globalización, vista como un fenómeno neoliberal; un desarrollo que no tiene en cuenta las necesidades de un Sur, que se encuentra en la parte equivocada de la brecha digital.
Según esta visión, son los países del Norte los principales propietarios y beneficiarios de la World Wide Web, así como de la industria delhardware, del software y de la producción de los contenidos, el 70% en inglés. El Sur permanece excluido, y con ello aumentan las diferencias sociales regionales, y se impone un modelo de desarrollo "desde el Norte", a su imagen y semejanza.
Tales voces críticas sostienen que de nuevo se proponen viejas lógicas que nunca han promovido cambios significativos y que, al contrario, han dado lugar a nuevas relaciones de dependencia y han acentuado las desigualdades existentes: el hardware, por ejemplo, está pensado en Occidente, lo que supone para el Sur nuevas formas de trabajo, muchas veces femenino e infantil, en las industrias de ensamblaje, reforzando la destrucción de los lazos sociales y de economía de explotación y aumentando exponencialmente la polución tecnológica.
[editar]Cifras en torno a la brecha digital
Según Internet World Stats,16 en el 2010, de los 1966 millones de internautas conectados, casi el 63% vive en los países industrializados, donde reside el 15% de la población mundial. Mientras que Europa y Estados Unidos suman 501 millones de usuarios, en todo el continente africano la cifra desciende a 110 millones, y estas diferencias se manifiestan asimismo entre hombres y mujeres, ciudad o campo, edades, estatus sociales, paralelamente a las "brechas" de siempre: el acceso a la sanidad, a la educación, la mortalidad infantil, el hambre, la pobreza.
Datos de 2006 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones17 muestran que mientras el 58.6% de los habitantes de los países desarrollados tienen acceso a Internet, en los países en vías de desarrollo apenas el 10.2% de los habitantes tiene acceso a esta tecnología.
[editar]Estrategias para disminuir la brecha digital
Una manera de disminuir la brecha digital es implantar políticas de accesibilidad web, para que todas las personas, independientemente de sus limitaciones físicas o de las derivadas de su entorno puedan usar de forma satisfactoria Internet y la World Wide Web.
Una gran cantidad de gobiernos de todo el mundo, han desarrollado planes encaminados a la disminución de la Brecha Digital, en estrecha colaboración con el sector privado, de manera que se ha planteado la necesidad de estimular no sólo el acceso, sino también el uso y la apropiación de las nuevas tecnologías, porque sostienen que éstas efectivamente puedan incidir en los propios procesos de desarrollo, combatiendo las demás brechas que subyacen a la digital.
Sin embargo, algunos trabajos18 han concluido que muchas de estas iniciativas responden a visiones optimistas sobre el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación en el desarrollo, y conciben que el problema de la Brecha Digital se resolverá mediante la introducción de computadores personales con acceso a Internet. Aspectos como la capacitación de los usuarios y la creación de contenidos culturalmente adecuados a cada contexto, son frecuentemente dejados de lado. De forma similar, las comunidades receptoras en estos procesos de equipamiento tecnológico pocas veces son tomadas en cuenta, lo que afecta la sustentabilidad a largo plazo de proyectos de esta naturaleza.
En este sentido, algunos autores19 plantean que las TICs deberían proporcionar un espacio de encuentro de una nueva esfera pública, donde la sociedad civil pueda definirse y comprenderse en su diversidad y donde las estructuras políticas estén sujetas al debate público y sean evaluadas por sus acciones, garantizando la participación de las categorías más excluidas a través de perspectivas de género, regionales y sociales.
[editar]Críticas hacia el concepto de brecha digital
La brecha digital no es un fenómeno que sea reconocido de forma unánime. Entre las principales críticas que se hacen, destacan los señalamientos hechos por Benjamin M. Compaine,20 quien sostiene que se trata de un asunto que ha sido objeto de manipulaciones políticas y que las actuales diferencias observadas en el acceso y uso de las tecnologías de la información y la comunicación, se salvarán gracias al destacado impulso de este sector del mercado.
La diferencia social que existe entre aquellas personas que saben utilizar las TIC y aquellas que no, no siempre es un problema de posibilidad de acceso e infraestructuras (servicio universal) o conocimientos previos (alfabetización digital), sino que en la mayoría de los casos es un problema de actitud personal en lo referido a las nuevas tecnologías. Es preciso un cambio cultural que implique a todas las personas sin importar su condición o rango de edad para poner a su alcance y de forma más intuitiva y “usable” lo que llega, ha llegado y llegará en un futuro en materia digital.
[editar]Pobreza digital
Un concepto alternativo desarrollado en América Latina por DIRSI es el de pobreza digital.El concepto de “pobreza digital” es uno que, como tal, no aparece frecuentemente citado en las discusiones.El concepto más utilizado es el de “brecha digital” generalmente entendida como caracterizando las desigualdades en el acceso y uso de TIC a nivel de hogares o a nivel de países y que es objeto de medición frecuente. Frente al concepto de brecha, el concepto de pobreza digital trata de capturar el nivel mínimo de uso y consumo de los diversos atributos de las TIC, así como los niveles de ingreso de los pobladores para hacer efectiva una demanda.
[editar]Referencias
- ↑ Servon, L. (2002). Bridging the Digital Divide. Technology, community and public policy. Inglaterra: Blackwell Publishing, p. 5
- ↑ Maggio, M. (2007). Diálogos en educación. Entrevista : Educared Argentina. Buenos Aires, 2007
- ↑ Hoffman, D.L, Novak, T.P. y Schlosser, A. E. (2001) The evolution of the digital divide: Examining the relationship of race to internet access and usage over time. En Compaine, B. Digital Divide. Cambidge, Massachussets: The MIT Press
- ↑ Baigorri, A. (2000), 'La fractura Digital', I Congreso Mundial de Alfabetización Tecnológica, Cáceres; Mattelart, A. (2001). Historia de la Sociedad de la Información. Barcelona: Paidós, p. 163
- ↑ Carracedo Verde, J.D. (2003). "Jerarquías y desigualdades en el diseño de las Sociedades de la Información: Explorando la estratificación digital", p.1
- ↑ Castells, M. (2001). La Galaxia Internet. Barcelona: PLaza y Janés, p. 275.
- ↑ Ford, A. (2002). La marca de la bestia. Identificación, desigualdades e infoentretenimiento en la sociedad contemporánea. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, p. 115
- ↑ Crovi, D. (2002). "Sociedad de la información y el conocimiento. Entre el optimismo y la desesperanza. En Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, No. 185, p. 13-33
- ↑ Schiller, H. I. (1996). Information inequety. Nueva York: Routledge
- ↑ Wresh, W. (1996). Disconnected. Haves and have-nots in the information age. New Brunswick, Nueva Jersey: Rutgers University Press
- ↑ Norris, P. (2001). Digital divide. Civil engagement, information poverty and the Internet world wide. Cambridge, Massachussets: Cambridge University Press
- ↑ Arquette, T. (2001). "Assesing the Digital Divide: Epirical analysis of a meta-analytic framework for assesing the current state of information and communication system development". Simposium de la International Association of Mass Communication Research y la International Communication Association Symposium sobre Brecha Digital, 15-17 de noviembre, Austin, Texas.
- ↑ Serrano, A. y Martínez, E. (2002). La brecha digital. Mitos y realidades. Maxicali: Universidad Autónoma de Baja California, p. 16
- ↑ Crovi, D. (2004). Sociedad de la información y el conocimiento. Entre lo falaz y lo posible. Buenos Aires: Crujía Ediciones.
- ↑ Islas, O. y Gutiérrez, F. (2004). "Sociedad de la información: ¿utopía o cárcel?". Revista Chasqui, No. 85.
- ↑ Internet World Stats (2010). [1]
- ↑ Unión Internacional de Telecomunicaciones (2006). "Internet user per 100 inhabitants, 1994-2006"
- ↑ Santos, M.J., De Gortari, R., Angulo, Y., Rueda, E. y Pérez Salazar, G. (2006). Acceso Tecnológico: Una reinterpretación de la biblioteca pública mexicana. México: Conaculta.
- ↑ Trejo Delarbre, R. (2006). Viviendo en el aleph. La sociedad de la información y sus laberintos. Barcelona: Gedisa.
- ↑ Compaine, B. M. (2001). The Digital Divide. Facing a crises or creating a myth?. Cambridge, Massachusetts: The MIT Press.
[editar]Véase también
jueves, 15 de septiembre de 2011
COMO NO ENCUENTRO QUE VENDER,COMENSARE A DAR
jueves, 1 de septiembre de 2011
ESTAREMOS PUBLICANDO VIDEO DE LA SITUACION EN LA PRESA DE RIO BLANCO
HIPOLITO MEJIA GANARAS LAS ELECCIONES PROXIMA
GANAR UNA ELECCION PRESIDENCIAL DEPENDE DE LA IMAGEN PERSONAL Y DE TRIUNFADOR
Jul 21st, 2010 | By admin | Category: DESTACADO, NOTICIAS, POLITICA
21 julio 2010. Cuando usted vota en una elección, su elección no es, seguramente influenciada para nada, por algo tan superficial como es la imagen personal de un candidato , ¿no?, ¿No?, pues resulta que una nueva investigación de los científicos del MIT sobre políticos demuestra que las imagenes personales de los políticos, en efecto, influyen fuertemente en los electores – y que la gente de todo el mundo tiene ideas similares sobre lo que un buen político parece (según su imagen*)(Si es un triunfador o no*).
Si bien son pocos los observadores políticos que se sorprenderían al saber que se necesita “verse bien” para ganar votos, los investigadores del MIT han cuantificado un fenómeno que es más a menudo una suposición que una verdad rigurosamente medida.
“Desde Aristóteles, la gente ha escrito acerca de la preocupación de que los líderes carismáticos que hablan bien y lucen bien pueden influir en los votos aunque no comparto las opiniones de la gente “, reconoce Gabriel Lenz, un profesor adjunto en el Departamento de Ciencia Política en el MIT, y co -autor del estudio.
Para probar esta idea, sin embargo, Lenz y sus colegas mostraron pares de fotos a los votantes en los Estados Unidos y la India de candidatos de enfrentamientos en elecciones reales en Brasil y México. Cuando se les preguntó cuál de los candidatos sería una mejor opción para ser elegidos, los participantes en el estudio, independientemente del lugar donde vivían, en gran medida seleccionaron a los mismos candidatos. Por otra parte, sus opciones corresponden estrechamente a los resultados de esas carreras de Brasil y México, lo que significa que la atribución pública de buena apariencia de un candidato es un indicador importante del resultado de una campaña.
” Estábamos un poco sorprendidos de que la gente en los Estados Unidos y la India tan fácilmente predicen los resultados de las elecciones en México y Brasil basados sólo en la breve exposición a los rostros de los candidatos “, dice Lenz . “Estas son todas, diferentes culturas, con diferentes tradiciones políticas e historias diferentes “.
En el estudio, los investigadores mostraron pares de los votantes de los candidatos a partir de 122 elecciones en México y Brasil. Los participantes en el estudio se les preguntó qué candidato sería mejor como un funcionario electo. Los encuestados en India y los Estados Unidos estuvieron de acuerdo unos con otros alrededor del 75 por ciento del tiempo cuando se le preguntó cuál de los candidatos pareció ser superior, un grupo de los encuestados en los Estados Unidos y México acordaron entre sí alrededor del 80 por ciento del tiempo .
A su vez, saber cuál de los candidatos considera que tienen una apariencia superior, los investigadores pudieron predecir correctamente a el ganador en 68 por ciento de las elecciones mexicanas y el 75 por ciento de algunas elecciones brasileñas. “Estos son efectos muy grandes , revelados en: nota en el documento de trabajo, “Mirando como un ganador : El candidato de aspecto y éxito electoral en las nuevas democracias “, que será publicado en la revista Política Mundial este otoño.
Lenz llevó a cabo el estudio junto con Chappell Lawson, también profesor asociado de ciencias políticas en el MIT, Michael Myers, una filial de investigación con el departamento del MIT de Ciencias Políticas , y Baker, Andy, un politólogo de la Universidad de Colorado.
El trabajo es un estudio “interesante e innovador”, escribe Panu Poutvaara, un economista de la Universidad de Helsinki que también estudia las influencias de las apariencias de los candidatos, en respuesta a las preguntas por correo electrónico. Teniendo en cuenta a Poutvaara, se confirma la conexión general entre buena apariencia y el éxito de las urnas, el estudio allana el camino para futuras investigaciones que deben responder con exactitud por qué los votantes se inclinan a favor de buenos candidatos a futuro : ” ¿Es porque los votantes disfrutan viendo la buena apariencia de los políticos en la televisión, o piensan que son mejores en las interacciones sociales ? ”
Lenz y sus colegas están ocupándose de esta cuestión desde un ángulo ligeramente diferente en una investigación adicional, en curso. En un estudio de próxima aparición, se encuentran con que ” los votantes de bajo perfil de información ” son especialmente propensos a elegir a los candidatos sobre la base de la imagen personal. “Estas son personas que no saben mucho de política , pero ven mucha televisión “, dice Lenz. Los investigadores están actualmente escribiendo un documento basado en este último proyecto.
* agregados del redactor y traductor
FUENTE: MIT
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